Cómo empezó
No empezamos queriendo vender café
Empezamos regalándolo. Tostábamos más café del que podíamos tomar, así que lo compartíamos con amigos. Ahí entendimos algo simple: cuando el café sabe bien, la gente regresa.
Después la pregunta cambió: ¿cómo hacemos que ese café no dependa de suerte, humor o magia negra de barra? Ahí empezó lo serio.